En el artículo anterior, exploramos los motores estratégicos que hacen de la transformación digital una necesidad irrenunciable para la auditoría interna. Estudiamos cómo las expectativas de las partes interesadas, la presión de la competencia y el hecho de que muchas transformaciones fallan por falta de adecuada gobernanza han marcado un cambio importante para la profesión.

Ahora, esta necesidad estratégica se ha convertido en un requisito profesional claro y necesario. Con la llegada de las Normas Globales de Auditoría Interna del IIA para 2024 (NOGAI) se afinca esta evolución, haciendo que el adoptar la tecnología por auditoría interna sea una obligación clara y directa.

De "Considerar" a "Asegurar"

En las NOGAI, el cambio más disruptivo se encuentra en la Norma 10.3, donde se establece que los Directores Ejecutivos de Auditoría (CAE por sus siglas en inglés) deben asegurar que su función de auditoría interna cuenta con la tecnología necesaria para apoyar sus procesos. Este cambio de redacción marca una evolución crítica, desde la anterior recomendación de "considerar" la tecnología, a una exigencia formal de garantizar su existencia y eficacia.

Este mandato es la respuesta directa del IIA al complejo entorno empresarial actual, ya que reconoce que las auditorías basadas en muestreos y procesos manuales ya no son suficientes para proporcionar una seguridad razonable en un mundo de Big Data, riesgos cibernéticos y operaciones digitalizadas. La integración de herramientas como el análisis de datos, la inteligencia artificial y la automatización para uso por nuestros equipos ya no es una ventaja competitiva, sino la base fundamental para lograr una auditoría relevante y eficaz para proveer aseguramiento en estos tiempos.

Un mandato integrado en todo el ciclo de auditoría

La obligación tecnológica no es solo una regla, sino que forma parte del sistema completo de las NOGAI, lo que muestra su importancia en el conjunto.

  • Estrategia (Estándar 9.2): La estrategia de la función de auditoría interna debe incluir de manera explícita la introducción y aplicación de tecnología.
  • Recursos (Estándar 8.2): Los planes de recursos deben considerar el uso de la tecnología para la prestación de servicios de auditoría.
  • Ejecución (Estándar 14.2): Se instruye a los auditores a utilizar tecnologías que permitan el análisis de poblaciones completas, respondiendo directamente al desafío del Big Data que discutimos en el último post.

El nuevo rol estratégico del CAE: Comunicador y gestor tecnológico

Quizás uno de los impactos más significativos es la nueva responsabilidad del CAE de informar al consejo y a la alta dirección sobre cualquier limitación tecnológica que pueda impactar el alcance o la eficacia de la auditoría. Esto eleva la conversación sobre la tecnología de ser un asunto meramente operativo a un pilar de la gobernanza corporativa.

El rol del CAE ahora se convierte más bien en un catalizador. No solo para la modernización de su propio departamento, sino para impulsar una mayor conciencia y asignación de recursos tecnológicos a nivel organizacional. Esto motiva a que haya una clara alineación entre la auditoría y los objetivos estratégicos de la organización.

Conclusión: del "porqué" estratégico al "cómo" normativo

En la entrega anterior definimos el “porqué” de la transformación digital, mientras que las NOGAI nos aportan el “cómo” y el “qué” a nivel normativo. Con esto, ya no se trata de debatir si la tecnología es importante para la función, sino de planificar activamente su implementación para cumplir con un mandato profesional claro.

Esta nueva regla da a los líderes de auditoría la capacidad de pedir los recursos que necesitan, fomentar una cultura de innovación y hacer que su función sea un socio estratégico esencial, capaz de manejar la complejidad digital y aportar valor real a la organización.


En el artículo anterior, reflexionamos sobre el "porqué". Hoy, las Normas nos dan el marco de acción. ¿Cómo se compara su función de auditoría con este nuevo mandato? ¿Qué pasos inmediatos tomarán para cerrar la brecha entre su estado actual y las nuevas exigencias?

Navegar este nuevo panorama puede ser un desafío, pero no tiene por qué hacerlo solo. Nuestro equipo está preparado para ayudarle a evaluar su nivel de madurez digital, desarrollar una hoja de ruta y asegurar que su función no solo cumpla con los estándares, sino que prospere en esta nueva era de la auditoría.

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